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22 de febrero de 2015

Eclipse

"Quien puede decir cuánto ama, pequeño amor siente".
Francesco Petrarca, poeta y humanista italiano.



Enlace al capítulo anterior: Luna nueva.



Mis queridos visitantes, lectores y amigos, admiradores de las cosas bellas en general, sé que estabais impacientes por conocer el desenlace de las aventuras de mi amado Hijo literario, mi alter ego, ese ente egoísta y desagradecido que ahora dice sentirse solo en este maravilloso Paraíso que he creado para él; así que con él os dejo, ya que tanto se aburre, pues que sea él mismo quien os cuente sus ardientes... desventuras. 

* * *
"No, no fue un reloj despertador, pues de él carezco por innecesario; ni siquiera, como de costumbre, el crepúsculo, con el que me despierto cada jornada; tampoco el hambre, perdido con la noción del tiempo desde que espero aquello que mi amado Padre y Creador consintió en concederme y que, como diríais vosotros, humanos, me tiene "con la mosca detrás de la oreja" vista la escasa resistencia opuesta a mi osada reclamación e intuido un cierto halo mordaz en su amable predisposición por socorrer mi angustia.


No, lo que me hizo abrir los ojos como lo hacen aquellos seres que pasan de improviso del más beatífico de los letargos a la más inquietante de las alertas, no fue otra cosa que el silencio más absoluto que he escuchado jamás. ¡Nada!, ni un trino, ni un gorjeo, ni un pipiar; ni zumbido, ni graznido, ni un chirriar; ni el más mínimo zapateo, ni ululato, ni chozpar y, por no oír, ni el más leve bamboleo de las ramas en los muchos árboles que adornan esta hermosa montaña de perpetuas nieves y gélidos vientos que hoy, ahora, ni siquiera llegan a sumisas brisas. 


Y así fue mi brusco despertar aquel esperado anochecer. Sé que a cualquiera de vosotros aquella tensa espera le hubiera helado la sangre, pero yo no sentí temor alguno, estaba protegido por la esperanza, por la ilusión de quien intuye que algo extraordinario estaba a punto de ocurrir. 

Y ocurrió.

Cuatro, fueron cuatro los golpes que rompieron aquel atronador silencio. Pese a mi agudísimo oído, pese a mi extraordinario sentido del olfato, fui incapaz de detectar presencia alguna al otro lado de la puerta sobre la que, por segunda vez, insistieron aquellos cuatro misteriosos golpes. No sé cuánto tiempo permanecí inmóvil, sentado en mi sillón con la mirada fija en aquella puerta mientras en mi cabeza se arremolinaban caóticamente pensamientos de eterna gratitud a mi condescendiente Padre con las más disparatadas conjeturas sobre quién -o qué- me visitaba.


Lovers in Woodland (1871), de John Atkinson Grimshaw  
Ha de ser ella, la enviada por mi Padre a ahuyentar mi soledad. ¿Será hermosa?, sí, claro que sí; pero ¿qué digo?, ¡y qué más da!, ¿le gustaré yo?, y esta cabaña, ¿le resultará acogedora?, quizá le guste pasear por el bosque..., pues claro que sí, ¡música, pondré algo de música!, ¡oh, diablos!, a ver si resulta que yo, ¡yo!, a estas alturas me voy a poner nervioso... Y así, una vez calmados mi mente y mi espíritu, decidí dejar aquello al arbitrio del destino mientras volvía a escuchar aquellos cuatro golpes; los cuatro golpes de la llamada del destino.


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Sinfonía nº. 5 en Do menor.
1. Allegro con brío



He aquí las 4 notas que forman el motivo más famosas de la historia de la música clásica. Cuatro notas repetidas dos veces, de las que se dice que fueron bautizadas por el propio Beethoven como la llamada del destino. Pero son otras dos las notas que me han hecho traeros esta aclamada versión -en detrimento de otras más célebres- del director alemán -luego de nacionalidad austriaca- Carlos Kleiber, reputado genio de la batuta, mago de la música, tan excéntrico como auto-infravalorado, posible consecuencia de la relación con su estricto padre, Erich Kleiber, también afamado director. Las dos notas de que os hablaba aparecen por primera vez en los segundos 32 y 33 de este primer movimiento; dos notas, dos, que la primera vez te sorprenden, la segunda te enamoran y en las sucesivas ya te han atrapado in secula seculorum, amen

* * *
Será mejor que abras esa puerta, me dije a mí mismo mientras, con una rápida mirada a mi alrededor, comprobaba con cierto desconcierto, de tan etéreo, pronto ignorado, que tanto aquella pequeña estancia y quien esto os relata  nos encontrábamos lo que se dice en perfecto estado de revista. Hola, sé bienvenida, intentaba ensayar mentalmente mientras recorría los escasos cuatro metros que me separaban de aquella puerta, fracasando también en la doma de tantos pensamientos desbocados que trocaban de nuevo mi mente en un caos -cuatro metros-. ¡Al lago!, iremos al lago, un  breve paseo hasta el lago propiciará la conversación que nos ayude a romper el hielo; sí -tres metros y medio-, eso es, y remar bajo la luz de la luna, a qué dama no ha de complacer -tres metros-, unos sándwiches, ¡y champán! -dos metros y medio-, champán ¡con fresas!, sí, un picnic. 


"Un mundo propio" (1905), de Sir Lawrence Alma-Tadema.


Frío, ¿y si ella siente el frío? -dos metros- no, en ese caso mejor aquí, al abrigo de la chimenea, ¡la música!, lo había olvidado, creo que estoy perdiendo, de nuevo, el control -un metro y medio-. Necesito una melodía cantarina pero no bailable -un metro-, que invite a la alegría pero no a la euforia, un fondo que acompañe, pero sin abstraer; que endulce sin empalago -medio metro-, de ritmo ni muy sosegado, ni encabritado; tan sencillo, sin pecar de sobrio, como brillante sin parecer presuntuoso...

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Sinfonía nº. 5 en Do menor.
2. Andante con moto.

La sinfonía de las sinfonías, que así fue catalogada por los entendidos a quienes dejaremos las especificaciones y datos técnicos que a uno le resultan embarazosos de explicar, más por desconocimiento que por voluntad, fue compuesta a principios del s. XIX y bautizada como Sinfonía nº 5 en do menor, Op. 67. Consta de cuatro movimientos, siendo los dos últimos ininterrumpidos y como anécdota cabe indicar que el día de su estreno en Viena, un 22 de diciembre, bajo la batuta del propio Beethoven, fue un poco caótico, debido a la falta de ensayo suficiente de una orquesta que, al parecer, estaba integrada por músicos profesionales y aficionados, y a un programa demasiado largo que terminó agotando al exigente público vienés. 

* * *


"Máscara veneciana"
Vicente Romero.
Encontrábame, ya, a un palmo escaso de aquella inalcanzable puerta -creo que a partir de entonces empecé a valorar como se merece el esfuerzo de los corredores de maratón-, y aún con toda aquella anárquica marabunta de cavilaciones poniéndome al límite de la sinrazón, pude permitirme la licencia de intentar imaginar cuán hermosa sería aquella Dulcinea que pacientemente esperaba conteniendo su turbación a que su desconocido caballero le permitiera franquear el acceso a su Nuevo Edén.
Mas de paciencia, no habría de restarle demasiada, pues ya teniéndola yo imaginada entre mis brazos, embriagado de vahos y aromas a sonrosada piel desnuda y a punto de sellar tan férvido espejismo con el más apasionado beso del que en crónica alguna jamás se haya escrito, volvieron a sonar, ¡qué digo sonar, a retumbar!, aquellos cuatro golpes, esta vez ya con tal rotundidad e insistencia que el maldito Morfeo se desvaneció llevándose consigo distancias y tiempos, barcas y remos, melodías y silencios, champanes y fresas, fragancias y besos, deseos y sueños.

"El beso" (1822) - Théodore Géricault.
Y así fue como, en verdad, aquella medianoche amanecí ovillado en mi apreciado sillón de floreada tapicería, esperando aquella llamada que aquellos cuatro golpes, ahora tenaces y retumbantes, hacíanme despertar.

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Sinfonía nº. 5 en Do menor.
3. Scherzo-Allegro.

Sobre esta obra y su famoso motivo de "la llamada del Destino" se han escrito innumerables y enciclopédicos tratados, a favor y en contra de tal significado, aireado por vez primera por Anton Felix Schindler, secretario y biógrafo de Beethoven. Los cuatro famosos golpes se repiten en cada uno de los movimientos, aunque de diferente  forma, dando unidad a la totalidad de la obra, aunque también en ésto hay quienes opinan que no, que ni llamada del Destino, ni repetición del motivo, ni unidad que valga; en fin, que discrepen, estudien, desmenucen y discutan todo lo que les plazca, que aquí, un servidor se conforma con poder, además de oir, con escuchar, fantasear y compartir una de las más grandiosas obras de la historia del Arte. 

* * *

Y ya despierto, libre de todas esas humanas y patéticas sensaciones que en tan frágil y vulnerable ser desvirtuaban mi virtual naturaleza, recuperados el sosiego y la frialdad de espíritu que me caracterizan, esperé, sentado inmóvil, pétreo, a que sucediera lo que sabía que iba a suceder. Por el ímpetu de aquellos golpes sabía que no sería necesario alcanzar aquella, antes lejana, puerta que ahora, en efecto, se abría lenta, muy lentamente, desvelándome poco a poco la suprema magnificencia de aquel ser, cuya sola visión me hizo revivir y comprender tantas y tantas cosas que mi única duda se redujo a intentar dilucidar si debía repudiar o adorar ad aeternam a mi amado Padre y creador. 

Estaba claro que la banda sonora de aquella maquiavélica cita a ciegas estaría escrita en una tonalidad grandiosa, heroica y tempestuosa, al más puro estilo bethoveniano. 


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Sinfonía nº. 5 en Do menor.
4. Allegro.

* * *
A ello invitaba la aparición de aquel tremendo ser, de aquella hermosa criatura a la que, pese a no haberla visto jamás, ninguno de nosotros tardaría en reconocer, aún a universos de distancia.

-¡¡¡¿?!!!

-Hola, querido. ¿Puedo entrar...

 ...o no?



(Continuará)...













8 de febrero de 2015

And the winner is... ♫Momentos Florentinos♫

"Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio".
Khalil Gibran, poeta, filósofo y pintor libanés.




Hola amigos y visitantes enamorados de todo lo bello. 
Después de una durísima semana luchando contra los elementos atmosféricos, en el día de ayer recibí con gran agrado y mayor estupefacción, la noticia de la concesión a este blog de su primer premio. El premio LIEBSTER AWARD.
Lo cierto, es que no estoy muy puesto en estas cosas, pero por lo que he ido leyendo, existen multitud de estos galardones creados por los propios blogueros para auto-ayudarse entre sí en la promoción y expansión de sus respectivos sitios, además de hacer nuevas y grandes amistades y descubrir nuevos y grandes talentos que esperan su gran oportunidad. 

Debo y quiero aclarar que tal galardón no conlleva premio en metálico alguno, así que tranquilo Sr. Montoro, siga usted con sus monederos y neymars, pantojas y pantojos, que le veo venir. Más aún, aparte de la gran alegría inicial que supone tan honorable detalle, es ahora, hoy, el día después, cuando ya la alfombra rosa de mi efímera gloria se ha enfriado, el momento de descubrir la cantidad de inconvenientes que me ha traído esta situación: 

La más inmediata es otro nuevo aplazamiento -y ya no sé cuántos van- de la 3ª parte de mi saga crepuscular, Eclipse, esperada por legiones de impacientes fans; así que permitidme que les pida perdón a las dos, os prometo que de esta próxima semana no pasa.
También me veo obligado a cumplir con ciertos requisitos no obligatorios, pero aconsejables, como son proponer otros blogs, citándolos y enlazándolos aquí en este mismo post para el que ni siquiera tengo tiempo que dedicarle. 

Y, además, a rellenar cierto cuestionario o entrevista... ¿y qué vendrá luego; correr delante de las masas ávidas de autógrafos, selfies, o cualquier trozo de mis elegantes ropajes o quizá -qué horror- algún mechón arrancado a traición para, para...? 
Pero, sobretodo, me veo en la obligación inexcusable de agradecer como se merece a quien me ha metido en esta vorágine de caos y estrés, tan perjudicial para quien sólo busca la contemplación de la Belleza, objetivo sólo alcanzable bajo el paraguas de la paz y  de la abstracción más absolutas, únicas rivales de mi eterno enemigo el Tiempo.

Por lo tanto, GRACIAS, MUCHAS GRACIAS a "N. Thel G.", que así firma quien lleva las riendas del blog "El escritorio del Búho", dedicado al mundo literario, con reseñas, críticas, recomendaciones, opiniones, etc, tanto de obras clásicas, modernas como de otras webs del mismo ámbito. Aquí os dejo su enlace, no dudéis en entrar, seréis muy bienvenidos.

GRACIAS, MUCHAS GRACIAS, también a todos aquellos que comparten y sobretodo comentan con amables palabras de aliento y satisfacción, en los diferentes foros o redes, los contenidos que tanto con tanto placer voy publicando tan de vez en cuando. 

Para todos vosotros os dejo esta magnífica joya que forman las Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach, esta vez en manos del maestro Gustav Leonhardt, al clave; una maravilla con cuyo Aria inicial me despierto todas las tardes, dispuesto para la batalla cotidiana; una obra inspiradora, acompañante ideal en cualquier momento que, lejos de agotar, enamora cada día más y más. Va por vosotros. Gracias amigos.
Variaciones Goldberg



CUESTIONARIO

1. Libro que más te ha gustado.
    Ciñéndome estrictamente a la pregunta, el libro con el que más he disfrutado de su                lectura es La tabla de Flandes, de Arturo Pérez Reverte.

2. Autor que te guste.
     Citaré tres: Benito Pérez Galdós, José Saramago y Arturo Pérez Reverte.

3. Libro que has leído más de una vez. 
     Drácula, de Bram Stoker.

4. Prefieres libro electrónico o en papel.
     Sin ninguna duda en papel, aunque uso un Kindle, muy apreciado en mis constantes            viajes, lo considero una herramienta muy valiosa.

5. ¿Qué género literario prefieres?
     A estas alturas creo que ya no busco por géneros. Si lo que leo me gusta, me gusta, sino, lo      dejo, algunas veces sólo lo pospongo.

6. Libro que te gustaría leer. 
     Los clásicos también pecan, de Fernando Argenta.

7. ¿Cuál es tu comida favorita?
     Fabada asturiana. 

8. Ciudad que te gustaría visitar.
     Jerusalem, Tierra Santa.

9. ¿Qué es lo que más te gusta de tener un blog? 
     Poder compartir y difundir todo aquello a lo que tanto me costaba llegar cuando más lo      necesité. Por otra parte, es un excelente refugio. 

10. ¿Y lo que menos? 
      Haber descubierto que mi único enemigo es el Tiempo. 



MIS PREMIADOS

DIARIO DE UNA MUSICÓLOGA, de Soraya Bartolomé. 


LA KÍTARA, de Sebastian Bach.


NIEBLA MENTAL, de Santi Malasombra. 





Enhorabuena y recordad que no estáis obligados a nada, bueno, quizá a recibir como se merece a mi primo cuando os lo envíe para preguntaros...

-...¿e bene, qué hay de lo mío?

O no.